Mensaje en el Diálogo Hemisférico de la Sociedad Civil y Actores Sociales – OEA 2018

 

Diálogo Hemisférico de la Sociedad Civil y Actores Sociales – OEA
Lima, 21 de marzo de 2018

Buenos días a todas y todos

La Coalición Religiones, Creencias y Espiritualidades en Diálogo con la Sociedad Civil convoca 18 organizaciones de distintos países de América Latina, entre redes ecuménicas, iglesias, organizaciones basadas en la fe, instituciones teológicas, centros de investigación y organizaciones de la sociedad civil. Hay dos grandes ejes que nos convocan como Coalición. En primer lugar, la convicción de que las voces representativas de diversas experiencias religiosas, credos y espiritualidades, tienen mucho qué aportar al desarrollo de ambientes democráticos, inclusivos y plurales. Segundo, que se requiere promover la diversidad de voces que constituyen al campo religioso, el cual dista de tener una visión unívoca en términos políticos, morales y sociales; más bien, lo religioso representa un espacio donde convergen diversas perspectivas, incluso antagónicas, de las cuales muchas apuestan a un compromiso profundo con agendas en derechos humanos.

Nuestra Coalición intenta aunar algunas de estas voces, y trabajar conjuntamente con organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la incidencia pública y la promoción democrática e inclusiva, en la sensibilización sobre agendas urgentes, tales como el avance en políticas públicas sobre diversidad sexual, derechos humanos, igualdad religiosa, la necesidad de Estados realmente laicos, entre otros. La tendencia es pensar que las expresiones religiosas poseen perspectivas uniformes con respecto a agendas valóricas y morales, pero la realidad es que hacia dentro de las comunidades y organizaciones las voces son mucho más plurales de lo que representan las visiones institucionales y hegemónicas.

Por esta razón, los espacios convocadas por esta Coalición tienen como propósito demostrar que es posible trabajar desde el diálogo entre cosmovisiones religiosas y organizaciones de sociedad civil, que existen voces heterodoxas desde la fe comprometidas con la justicia, la inclusión y los derechos, y que fomentar una visión plural de lo religioso en términos de una real laicidad, forma parte de la profundización de un ambiente democrático que evoque a la diversidad.

Con respecto al tema que convoca esta Cumbre, a saber, “la gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, consideramos que es una problemática que debe ser comprendida y atendida desde una revisión ética más amplia. En este sentido, creemos lo siguiente:
– Primero, que la corrupción es un mal cuyo epicentro son las dinámicas de poder y las respectivas jerarquizaciones que se dan hacia dentro del campo social, en perspectivas de clase, posición económica y estigmatizaciones socio-culturales.
– Segundo, que por todo ello, la corrupción representa una problemática que tiene directa injerencia no sólo en términos de prácticas institucionales por parte de la burocracia estatal o prácticas económicas, sino con marcos éticos más amplios, como son los derechos humanos, las políticas públicas inclusivas y el desarrollo de un ambiente democrático.
– Tercero, que las mayores víctimas de la corrupción son los grupos vulnerabilizados, sea en términos culturales, raciales, religiosos, económicos o sociales, precisamente porque personifican sectores y cosmovisiones que dan cuenta del principio de convivencia plural, el cual resiste la concentración del poder y la exclusión, principios éstos fundamentales para las prácticas corruptas.

De aquí, afirmamos que:
– La corrupción como problemática debe ser comprendida desde la integralidad de los seres humanos y de las relaciones sociales, en lo que concierne tanto a la sociedad en general como a los gobiernos, Estados y organizaciones sociales en particular.
– También, que no se puede hablar de corrupción sin tener en cuenta el contexto de injusticia y exclusión que imprimen muchas de nuestras sociedades en términos de derechos humanos. Por ello, batallar contra la corrupción es batallar también contra diversos esfuerzos discriminatorios sobre las diferencias culturales y el racismo, la violencia hacia las mujeres y los niños/as como los sectores más vulnerabilizados, y la resistencia y carencia de políticas públicas que reconozcan a los grupos LGBTIQ, indígenas, movimientos sociales, y sus respectivas demandas.
– Por último, creemos que la falta de un Estado laico, donde las leyes de libertad religiosa no son operativizadas, donde no existe la igualdad de creencias y donde se mantiene una visión de preferencia y hasta de sostenimiento económico de la iglesia católica, vulnera el principio de libertad y pluralidad de una sociedad democrática. Más aún, la falta de una visión laica en términos democráticos promueve aún más instancias de corrupción y discriminación en diversos campos de la sociedad.

En resumen, la Coalición insiste en hacer un llamado a abordar la problemática de la corrupción desde una visión democrática e inclusiva, teniendo en cuenta a todos los agentes y prácticas en cuestión, y que combata todo intento de homogeneizar y absolutizar visiones unidireccionales sobre la sociedad, sea en términos religiosos, políticos, económicos o socio-culturales.

Muchas gracias.

Nicolás Panotto
Coordinador Coalición

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